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Sabor salado

Los besos ya no me saben a sal, ni las caricias son cálidas como el sol acariciaba la piel cuando las olas rompían con fuerza, impacientes por llegar a tu orilla. Al caer la noche no veo estrellas ni me distraigo mirando la luna llena.  Las prisas, la ciudad...la vida, ocupan mis días sin importarme si llueve o nieva ni si florece la primavera.  Solo te dedico mis sueños, porque de ellos eres dueño, porque en ellos vuelo a tu recuerdo. Porque solo pudo ser un sueño, tenerte con calma, sin prisa y con risa, desnudándome ante ti , el alma.

Un error

 No me gusta estar ni enfadada ni equivocada. Por eso me gusta creer que la gente es buena.  Si no, tendría que enfadarme y admitir que me equivoqué con ellos. Hacerse la tonta, no significa serlo.

La chica de cristal

–Ella es distinta, es una chica de cristal. –¿Qué la hace diferente? ¿Su fragilidad? –De cristal era el zapato de Cenicienta porque era especial, mágico. Así es ella. Es tan sincera como transparente, puedes mirar a través de ella sin engaños ni distorsiones, como la ventana que te mantiene protegido mientras te muestra la belleza del paisaje. También es fuerte, se mantiene firme si alguien choca con ella. Sin embargo, a pesar de todo...Sí, es frágil. Un golpe puede hacer que se rompa en mil pedazos. Y por mucho que intentase volver a pegarlos sé que nunca volvería a ser igual porque cualquiera de esos pedazos podría cortar.

11:11

Eres pestaña en la mejilla, pensamiento de las 11:11, soplido de un diente de león, destello de una estrella fugaz. Eres realidad, o tal vez, deseo.

Sábanas de un amor manchado

Habitualmente, la señora era amable y cabal. Sin embargo, ciertos días se apoderaba de ella un fuerte nerviosismo tornando serio su carácter afable y risueño. Las mañanas que tenía ese extraño comportamiento solía encargar más tareas de las habituales, algo particularmente raro porque jamás supervisaba el quehacer diario. Casi al alba, la señora había salido a pasear al jardín. Le gustaba la calma que encontraba cuando la noche y el día se daban la mano. Repetía esa rutina siempre que su esposo se marchaba de viaje. El servicio solía decir que la ausencia del señor le quitaba el sueño y que no podía descansar hasta su regreso. Chiara, la mujer de tez clara, no era ni la ferviente esposa ni la sumisa dama que esperaban. Entre los setos, junto a la fuente, su amante susurraba palabras de amor al despuntar el día. Más tarde, la señora mandaba lavar unas sábanas blancas que aunque ni usadas ni manchadas debían ser enjuagadas y tendidas en lo alto del jardín, a pesar del cielo grisáceo. La ...

Mariposas atrapadas

Tenerlo fue paz y sosiego,  con un nudo en el estómago  para no dejar escapar las mariposas y otro en la garganta  para saber que respirar  había dejado de ser un acto automático  mi aliento era por y para él.

Mi abecedario

Alegría,amor,amistad Belleza Calma Deseo Empatía  Felicidad, fortaleza Gustar, gratitud, genuino  Honradez Imborrable Justo  KINTSUGI  Luna Mar  Nieve Ñoña Olvido Pasión  Querer  Reír  Saudade Te quiero Unión  Velas WhatsApp  seXo Y (sola es compañía) Zen