Sabor salado
Los besos ya no me saben a sal, ni las caricias son cálidas como el sol acariciaba la piel cuando las olas rompían con fuerza, impacientes por llegar a tu orilla. Al caer la noche no veo estrellas ni me distraigo mirando la luna llena. Las prisas, la ciudad...la vida, ocupan mis días sin importarme si llueve o nieva ni si florece la primavera. Solo te dedico mis sueños, porque de ellos eres dueño, porque en ellos vuelo a tu recuerdo. Porque solo pudo ser un sueño, tenerte con calma, sin prisa y con risa, desnudándome ante ti , el alma.