En verano brillan los ojos

Hemos tratado de robar días al otoño para alargar un verano que hace muchas noches que pasó.

La luna ya no me encuentra de paseo y los cálidos atardeceres han cambiado su color anaranjado para pintar tonos rosados en el cielo, como si regalarnos esa belleza fuera un sutil recordatorio de que los cambios tienen algo bonito que ofrecernos.

En verano no se caen las hojas, en verano brillan los ojos. 

El frío llega con el anhelo, no sé cuál va primero, de días de sonrisas e intensidad. Cambiando la libertad para volar, por la tranquilidad de la vuelta al hogar.


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