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El globo

 Observaba como jugaba feliz con su globo. Saltaba, lo golpeaba lanzándolo fuerte hacia el cielo pero manteniéndolo sujeto con la cinta roja que su madre había anudado con suavidad a su regordete dedo índice. Cuanto más lo miraba, cuanto más percibía su felicidad entendía la fragilidad de ese sentimiento.  El globo podía marcharse volando sin que pudiera alcanzarlo, podría ser culpa suya o un simple despiste pero al perderlo seguro sentiría tristeza. Sin embargo ese simple cordel que su madre ha atado lo mantiene a salvo. Porque, sin que nos demos cuenta, son quienes nos rodean los que nos ayudan a mantenernos unidos a nuestra felicidad, están ahí para que no se nos escape. Porque si el globo se desinfla lo podemos hinchar de nuevo, sin embargo demasiada ambición podría cegarnos y hacerlo explotar por tensarlo demasiado. La felicidad está en lo simple y sencillo, lo difícil es saber ver a quien se lanza a alcanzar nuestro globo cuando se nos escapa y lo hincha cuando nos fa...

Eres poesía

No son las palabras, sino lo que expresan. No es el abrazo, sino los brazos de la persona que te rodean. No son los detalles, sino el esfuerzo tras ellos. No es hacer el amor o follar, sino el sentimiento. No es dedicar poesía, es vivirla. Porque hay palabras que duelen o curan según quién o cómo se digan. Porque hay abrazos que son paz y otros que son jaula. Porque hay detalles que están vacíos y otros que aunque sencillos están llenos de pasión. Porque el amor puede ser calmado o éxtasis, lo importante es que nos haga sentir vivos. Porque como dijo Bécquer: Poesía eres tú .

Felicidad en calma

La felicidad se cobija en la calma. Huye de las tormentas, busca refugio donde esconderse de los truenos, de las gotas de lluvia que ya no acarician con suavidad su rostro sino que caen con fuerza obligándola a cerrar los ojos. Duda de si no se confundirá y son sus propias lágrimas las que caen. Espera que vuelva la calidez de los rayos de sol en su piel, esos que acarician la comisura de sus labios como un beso hasta que en su rostro se dibuja una sonrisa.

Curada

Escribió Sara Bueno ( @sarabuho ) :"Que no haga más daño el miedo que el golpe". Y como un mantra lo colgué en mi pared para ser feliz despojándome de mis temores. Y un día me di cuenta de que ya había curado. Porque me golpeó en heridas que otro había hecho y no importaba que llevaran ahí mucho tiempo porque siempre que las creí cerradas se volvieron a abrir. Y aunque también dolió, no fue como en otras ocasiones que me dañaba el miedo.  Esta vez no tuve miedo y me llevé el golpe. Lección aprendida. Podría ser no volver a confiar sin embargo he aprendido que las heridas ya no sangran ni los golpes me derriban.  Mi confianza la entrego una vez.

No es lo mismo, hay un abismo

Yo quería estar contigo,  tú querías que estuviera contigo. Y, aunque pueda parecer lo mismo, hay un abismo de diferencia. Mar Albín 

Me gustas

 No puedo negar que me gustas, eso seguro.  Sí puedo afirmar que me enamoraría de ti cuando siento que me miras y me ves.  En esa mirada encuentro la seguridad que borra mis miedos.

Alas para aterrizar

Volar, coger la maleta, abrir las alas. Viajar lejos de las precupaciones de aquí. Creer por un instante que eso es felicidad y libertad. ¿Y si las alas son para aterrizar? Respirar, aceptar las cosas, abrazar la calma. Permanecer sabiendo la tristeza que queda. Entender que a pesar de que haya pena, siempre se puede construir alegría.