Felicidad en calma
La felicidad se cobija en la calma.
Huye de las tormentas, busca refugio donde esconderse de los truenos, de las gotas de lluvia que ya no acarician con suavidad su rostro sino que caen con fuerza obligándola a cerrar los ojos. Duda de si no se confundirá y son sus propias lágrimas las que caen.
Espera que vuelva la calidez de los rayos de sol en su piel, esos que acarician la comisura de sus labios como un beso hasta que en su rostro se dibuja una sonrisa.
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