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Luz

 Me gusta el verano por su luz. La de los días largos y noches cortas. La que ilumina cada rincón y observamos relajados en una sombra. La luz especial que desprendemos. Y sobre todo, la luz que entra cada mañana entre las rendijas de la persiana, mientras una suave brisa te despierta sabiendo que aún es temprano y puedes remonolonear un poquito más. Esa luz es recuerdo a infancia, a vacaciones, a verano, a felicidad.

A flor de piel

Deja que el agua del mar la empape y el sol la acaricie.  Incluso la luz de la luna quiere iluminarla. La piel se eriza, la piel siente. La piel es un lienzo donde las yemas de los dedos, dibujan. Un mapa con infinidad de caminos que no nos casamos de recorrer.  Mi piel, tu piel. El amor fluye, piel con piel. Mar Albín 

¿Cuánto dura un pestañeo?

Lo bonito de la vida, las cosas reales y sencillas, son las que disfrutamos con calma y nos ponen en pausa en medio de este caos precipitado en el que vivimos. Porque quienes caminamos sin coraza, con las emociones a flor de piel y enfrentando la vida a corazón descubierto nos perdemos cada vez que cerramos los ojos en un gran suspiro. Al abrirlos vuelven las prisas y los sentimientos adormilados. Aquello que nos hizo desconectar (o realmente conectar) parece un lejano parpadeo, un momento efímero al que no podemos regresar, una quimera para quienes soñamos la vida que vivimos.

Vivir de los sentidos

Cerrar los ojos para sentir  o mantenerlos bien abiertos cuando los sentidos hablan. Una mirada, una sonrisa... Quizás solo vibrar en sintonía, reconocerte en lo desconocido. Cuando te encuentras  y te reencuentras, con quien puedes ser,  con quien sin saberlo eras... Lo fácil no es sencillo. Mi suerte, lo fácil que es ser feliz  cuando te comple(men)tan.

Eso del amor

Porque quizás todo sea amor, porque si encuentras esa conexión... ¿Por qué no va a serlo?  Hay amores canallas, que son furtivos. Nunca comenzaron y nunca acabaron porque no siempre arden pero se prenden con una mirada de descaro o con una sonrisa irresistible. También son amor aunque quizás no sea del uno hacia el otro sino de la energía que desborda cuando se encuentran ambos con las mismas ganas. Cuando se devoran y desnudan el cuerpo, y a veces el alma, aunque pueden pasar después tiempo sin necesidad de saber el uno del otro. Hay amores que no continúan pero no por eso mueren, porque en el próximo reencuentro seguro habrá un abrazo y solo ese momento desvelará si después vendrán los besos o solo mirada de anhelo por lo que ya no podrá ser. Hay amores que debieron ser más (mucho más) pero por miedo a terminarlos, y más aún a seguir, simplemente desaparecen...aunque sigan resonando en el fondo de la conciencia y doliendo en un huequito no merecido en el corazón. Hay amores que f...

El amor más puro

  Hay un tipo de amor que es mayor que todos los demás, un amor por el que te levantas cada mañana y en el que piensas cada noche. Puede hacer que te acuestes con la conciencia intranquila, si has gritado o no has hablado como debías, y por el que quieres ser mejor persona y te cuestionas cada momento. Es un amor puro, por el que dejarías de hacer todas tus cosas porque realmente lo que te importa es poder pasar tiempo a su lado y disfrutar de cada instante.  Quieres saborear cada momento y no te importa sacrificar todo lo demás. Porque para ti no es sacrificio por mucho que te digan que no puedes perder tu identidad.  Porque ahora tu identidad está en sus manos y lo realmente lo importante para ti es ver su sonrisa cada día.  Porque es lo que te llena y lo que te hace sentir las emociones como nunca las habías sentido con sobrecogimiento, con pasión, con risas sin fin, con tristeza, con ansiedad, con calma y con un amor infinito.

En verano brillan los ojos

Hemos tratado de robar días al otoño para alargar un verano que hace muchas noches que pasó. La luna ya no me encuentra de paseo y los cálidos atardeceres han cambiado su color anaranjado para pintar tonos rosados en el cielo, como si regalarnos esa belleza fuera un sutil recordatorio de que los cambios tienen algo bonito que ofrecernos. En verano no se caen las hojas, en verano brillan los ojos.  El frío llega con el anhelo, no sé cuál va primero, de días de sonrisas e intensidad. Cambiando la libertad para volar, por la tranquilidad de la vuelta al hogar.