Luz

 Me gusta el verano por su luz.

La de los días largos y noches cortas.

La que ilumina cada rincón y observamos relajados en una sombra.

La luz especial que desprendemos.

Y sobre todo, la luz que entra cada mañana entre las rendijas de la persiana, mientras una suave brisa te despierta sabiendo que aún es temprano y puedes remonolonear un poquito más.

Esa luz es recuerdo a infancia, a vacaciones, a verano, a felicidad.

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