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SEPTIEMBRE

 En alguna ocasión leí que "estar perdido también es ir hacia algún lugar"  Y creí que era cierto. Sin embargo, ahora entiendo los matices. Cuando te sientes perdido caminas sin rumbo esperando llegar a no sabes dónde pero que lo descubrirás al alcanzarlo. Como si de pronto dijeras: "Aquí era"   A veces solo quieres tumbarte flotando en el mar, a la deriva, dejando que sean las olas quienes te mecen. Sin importar el tiempo, ni el lugar. Sólo el mar, tú y el ahora. Pero no me olvido, de esos días en los que quieres tumbarte a descansar en la arena porque quieres relajarte, porque no puedes dejarte llevar y no quieres caminar. Cerrar los ojos y parar. Septiembre suena como una mezcla de las tres. Sientes que tienes que ponerte en marcha pero tu cuerpo recuerda la libertad del verano, del mar, de simplemente vivir más despreocupado y te tumbarías en una playa a detener el tiempo.  Porque es la vida que te atreves a vivir cuando no te preocupas y la que evitas enfre...

Eclipse

 Me encanta pararme a observar un atardecer. Habré visto cientos desde mi terraza y cada uno me parece especial e intento guardar cámara en mano. No sabría decir cuántos cielos naranjas o rosados he fotografiado. Y la luna...Quien me conoce sabe lo especial que es para mí. Llena me hipnotiza y media me enamora.. Es un belleza para observar de manera pausada, sin más explicaciones que la paz que te da contemplarla. Y cuando se comparte está la verdadera magia. Un simple mensaje: "Mira el cielo". Compartir un deseo a las 11:11, una fotografía de un atardecer o al ver la luna pensar en si esa persona también la está viendo es lo que lo hace especial. Este eclipse no es simplemente ver algo que no se repite. No es admiración por la luna o el sol. Es compartirlo con quien quieres ver ilusionado, hablarlo con quien te sientas tranquilamente en una mesa a planear donde verlo porque lo importante es estar juntos, este eclipse es disfrutar unos minutos con quien nos hace sonreír porqu...

Luz

 Me gusta el verano por su luz. La de los días largos y noches cortas. La que ilumina cada rincón y observamos relajados en una sombra. La luz especial que desprendemos. Y sobre todo, la luz que entra cada mañana entre las rendijas de la persiana, mientras una suave brisa te despierta sabiendo que aún es temprano y puedes remonolonear un poquito más. Esa luz es recuerdo a infancia, a vacaciones, a verano, a felicidad.

A flor de piel

Deja que el agua del mar la empape y el sol la acaricie.  Incluso la luz de la luna quiere iluminarla. La piel se eriza, la piel siente. La piel es un lienzo donde las yemas de los dedos, dibujan. Un mapa con infinidad de caminos que no nos casamos de recorrer.  Mi piel, tu piel. El amor fluye, piel con piel. Mar Albín 

¿Cuánto dura un pestañeo?

Lo bonito de la vida, las cosas reales y sencillas, son las que disfrutamos con calma y nos ponen en pausa en medio de este caos precipitado en el que vivimos. Porque quienes caminamos sin coraza, con las emociones a flor de piel y enfrentando la vida a corazón descubierto nos perdemos cada vez que cerramos los ojos en un gran suspiro. Al abrirlos vuelven las prisas y los sentimientos adormilados. Aquello que nos hizo desconectar (o realmente conectar) parece un lejano parpadeo, un momento efímero al que no podemos regresar, una quimera para quienes soñamos la vida que vivimos.

Vivir de los sentidos

Cerrar los ojos para sentir  o mantenerlos bien abiertos cuando los sentidos hablan. Una mirada, una sonrisa... Quizás solo vibrar en sintonía, reconocerte en lo desconocido. Cuando te encuentras  y te reencuentras, con quien puedes ser,  con quien sin saberlo eras... Lo fácil no es sencillo. Mi suerte, lo fácil que es ser feliz  cuando te comple(men)tan.

Eso del amor

Porque quizás todo sea amor, porque si encuentras esa conexión... ¿Por qué no va a serlo?  Hay amores canallas, que son furtivos. Nunca comenzaron y nunca acabaron porque no siempre arden pero se prenden con una mirada de descaro o con una sonrisa irresistible. También son amor aunque quizás no sea del uno hacia el otro sino de la energía que desborda cuando se encuentran ambos con las mismas ganas. Cuando se devoran y desnudan el cuerpo, y a veces el alma, aunque pueden pasar después tiempo sin necesidad de saber el uno del otro. Hay amores que no continúan pero no por eso mueren, porque en el próximo reencuentro seguro habrá un abrazo y solo ese momento desvelará si después vendrán los besos o solo mirada de anhelo por lo que ya no podrá ser. Hay amores que debieron ser más (mucho más) pero por miedo a terminarlos, y más aún a seguir, simplemente desaparecen...aunque sigan resonando en el fondo de la conciencia y doliendo en un huequito no merecido en el corazón. Hay amores que f...