SEPTIEMBRE

 En alguna ocasión leí que "estar perdido también es ir hacia algún lugar" 

Y creí que era cierto. Sin embargo, ahora entiendo los matices.

Cuando te sientes perdido caminas sin rumbo esperando llegar a no sabes dónde pero que lo descubrirás al alcanzarlo. Como si de pronto dijeras: "Aquí era"  

A veces solo quieres tumbarte flotando en el mar, a la deriva, dejando que sean las olas quienes te mecen. Sin importar el tiempo, ni el lugar. Sólo el mar, tú y el ahora.

Pero no me olvido, de esos días en los que quieres tumbarte a descansar en la arena porque quieres relajarte, porque no puedes dejarte llevar y no quieres caminar. Cerrar los ojos y parar.

Septiembre suena como una mezcla de las tres. Sientes que tienes que ponerte en marcha pero tu cuerpo recuerda la libertad del verano, del mar, de simplemente vivir más despreocupado y te tumbarías en una playa a detener el tiempo. 

Porque es la vida que te atreves a vivir cuando no te preocupas y la que evitas enfrentar cuando la rutina esconde la vida que postergas. 

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