Cartas para Adara
Hoy me has pedido una canción de noche diferente y te he cantado Frère Jacques.
Da igual que pasen los años y crezcáis. Cada noche os doy la mano y os canto una estrofa de Estrellita, ¿dónde estás?. Es nuestro momento.
Comenzó cuando tu hermana era pequeña y poco a poco las canciones fueron cambiando por cuentos o simplemente historias del día que quería revivir en mi voz contada como una gran aventura.
Hasta que llegaste tú. Tan pronto te sentí en la tripa, volvieron las canciones. Cada noche me tumbaba con tu hermana en la cama y cantaba. Y así fue hasta que naciste.
Y podía parecer difícil pero qué fácil me lo hiciste. Las canciones siguieron, porque me acompañabas a acostar a tu hermana, yo sentada en su cama y tú en mi pecho.
Hoy me has pedido una canción de noche diferente y te he cantado Frère Jacques.
Hemos tenido un ratito para tumbarnos juntitas y estrujarme como te gusta. Y he recordado al abrazarte y cantarte esa nana, que hacía tanto que no entonaba, que mis días más felices fueron cuando las dos entrabais en mi abrazo.
Has prometido estrujarme siempre y te has dormido.
En ese momento ya se acostaba tu hermana que como cada noche me ha pedido un abrazo desde el tercer escalón de la escalera de vuestra litera (según va creciendo necesita subir menos escalones para estar a mi altura) y luego ya en su cama me ha dado la mano por la barandilla mientras que yo de pie le cantaba, como cada noche, Estrellita dónde estás antes de que me diga cuánto me quiere y me dé un beso en la mano.
No sé cuánto más seguirán las canciones pero los abrazos y los besos promete ser para siempre.
Mar Albín
Comentarios